El aluvión es material
detrítico transportado y depositado transitoria o permanentemente por una
corriente de agua, que puede ser repentina y provocar inundaciones. Puede estar
compuesto por arena, grava, arcilla o limo. Se acumula
en abanicos aluviales, cauces de corrientes fluviales, llanuras
de inundación y deltas. Algunos autores también incluyen bajo este
término los materiales que se sedimentan en lagos o estuarios. A
menos que se especifique otra cosa, el término aluvión se refiere a material no
consolidado En algunos lugares también se le llama aluvión a los aludes o avalanchas.
Aluvion del rio Colorado:
El aluvión del
río Colorado fue una catástrofe natural acontecida en Argentina en
la tarde del 29 de diciembre de 1914 cuando el derrumbe de las paredes de
la laguna Cari Lauquen arrasó de manera tempestiva con el valle
del río Colorado y con docenas de casas y moradores que se
encontraban en las cercanías.
De acuerdo a distintas fuentes la tragedia provocó entre 190
y 300 víctimas mortales en los territorios nacionales de Río Negro y La
Pampa.
Durante el otoño e invierno de 1914 la zona cordillerana de
la provincia de Mendoza y del Territorio Nacional del Neuquén recibió
una extraordinaria cantidad de precipitaciones en forma de nieve que permaneció
durante meses en la zona. Al llegar la época cálida de la primavera y el
verano, en noviembre y diciembre, la nieve que se había acumulado se derritió
de manera rápida, volcándose sobre el lago, ubicado en el límite entre esa
provincia y ese territorio nacional, que provocó un aumento en el nivel de
profundidad, que rondaba aproximadamente en los 95 metros antes del colapso.
Este aumento enorme de la cantidad de agua que
afluyó, originó que las paredes del lago no pudieran soportar más la presión y
se volcara de manera catastrófica sobre el río Barrancas y luego
sobre el río Colorado y su fértil valle, en la tarde del día 29 de diciembre de
1914. Tal ruptura abrió una enorme garganta de unos 250 metros de largo por
otros 100 de alto. Las primeras zonas en arrasar el torrente fue en los límites
de Mendoza y Neuquén, donde allí la furia del agua se llevó dos comisarías de
policía locales y varios hogares, además de los cultivos que los moradores
habían hecho en pequeña escala. Frente a la junta del arroyo Guara-Có, los
cultivos tenían cierta extensión, pero desaparecieron todos. También sufrieron
mucho las comisarías policiales de ambos lados del río Barrancas.
En el rincón de la comisaría mendocina, había sectores de
campo regable, unas cuantas hectáreas alfalfadas, alrededor de 10 casas,
maizales, árboles, etc. De todo esto, no quedaron ni rastros. La comisaría
desapareció, y donde había un campo fértil, no quedó nada. Lo mismo pasó con la
comisaría del lado neuquino, donde la mayor parte de los potreros, alamedas y
casas desaparecieron. En ambos lados del río Colorado había caminos que
quedaron inutilizados, y en el paso de Las Bardas, las estancias fueron
arrasadas.
Según informes de la época, el lago Cari Lauquen debe
haberse vaciado bruscamente cerca de las 16:00 horas del 29 de diciembre. El
torrente pasó por el poblado de Barrancas a las 20:00 horas y llegó
al pueblo de 25 de Mayo al mediodía del día 30.
Fueron más de 2800 millones los metros cúbicos de agua que
siguieron el cauce del río Barrancas y luego del Colorado, borrando casas,
huertas e inclusive al incipiente pueblo de Barrancas, que debió ser
relocalizado. En cientos de kilómetros la gran avenida de agua se llevó
sedimentos, árboles y rocas, además de vías de ferrocarril y muchas vidas
humanas.
Según diversas fuentes, la cantidad de víctimas es variable:
van desde 186 a 300 el número de fatalidades en el gigantesco aluvión.
Pero por algunos datos recogidos en la zona, se puede saber que en las colonias
Peña Blanca y 25 de Mayo, que formaban parte de los territorios nacionales de
Río Negro y La Pampa, respectivamente, se perdieron más de 110 vidas; y que en
la zona del lago Cari Lauquen en Neuquén se ahogaron 25 personas, como así
otras 50 personas en el territorio de la provincia de Mendoza.
El tornado de
Misiones fue un fenómeno meteorológico que se produjo en la noche
del lunes 7 de septiembre de 2009 en la provincia argentina de Misiones,
alcanzando la categoría F4 en la escala de Fujita. Así mismo la tormenta
provocó daños en localidades fronterizas de Brasil.
Afectó las localidades de Colonia Santa Rosa, San
Pedro y una zona cercana a la frontera con Brasil. Ocurrió cerca de
las 20 horas a unos kilómetros de la ciudad. Provocó once muertos, más de cien
heridos y la pérdida de bienes materiales de los pobladores.
Se produjeron ráfagas de viento fuerte en Colonia Santa
Rosa, Tobuna y Pozo Azul. La primera fue la localidad más
afectada. Se destruyeron casas, el suministro de energía eléctrica se
interrumpió por las caídas de postes.
Afectó al estado de Santa Catarina donde 15.000
hab. tuvieron que ser evacuados y otras cuatro se cuentan como víctimas
fatales. La ciudad de Guaraciaba fue altamente destruida, de los diez mil
habitantes que cuenta, nueve mil cien debieron abandonar sus hogares. Las
localidades vecinas Santo Veloso y Santa Cecilia se vieron seriamente dañadas y
fueron declaradas en emergencia.
Se produjo a consecuencia del ingreso de un fuerte frío
proveniente del Océano Pacífico, y que colisionó contra un frente cálido
proveniente de Brasil. Argentina no posee la tecnología necesaria para detectar
el fenómeno con anticipación, una red de radares interconectados, posee tres:
en Ezeiza, en Pergamino y en Paraná, un número insuficiente
para cubrir el área propensa de sufrir este tipo de temporales. De igual manera
el Servicio Meteorológico Nacional no pudo tomar datos de la
tormenta, sus estaciones se ubican en Posadas, Puerto Iguazú,
Bernardo de Irigoyen y Oberá localidades ubicadas a más de cien
kilómetros del epicentro
Algunas noticias:
Estiman pérdidas de 30 millones de pesos por el tornado
en Misiones
El jefe comunal de la localidad de San Pedro precisó a lanacion.com que
de las 300 familias afectadas, 80 sufrieron la destrucción total de sus
viviendas; las personas internadas evolucionan favorablemente, pero temen la
aparición de enfermedades; reorganización del sistema de salud; cómo
ayudar
LUNES 14 DE SEPTIEMBRE DE 2009 • 16:45
LA NACION
A pocas horas de que se cumpla una semana del
desastre en el que decenas de personas sufrieron la pérdida de familiares y la
destrucción total de sus viviendas, la localidad de San Pedro coordina
esfuerzos para recuperarse del tornado que arrasó la zona.
Hasta el momento, el gobierno provincial registró 300
familias afectadas, de las cuales 80 se quedaron sin vivienda y hoy habitan
provisoriamente en casas de parientes o en refugios situados en zonas más
alejadas donde el fenómeno llegó con menor intensidad.
En diálogo con lanacion.com, el intendente
sanpedrino, Orlando Wolfat, señaló: "Estamos cambiando el techo de muchas
casas por chapas de zinc y construyendo viviendas precarias para que estas
familias puedan volver a tener un hogar en los próximos días. Luego haremos las
viviendas definitivas".
El jefe comunal precisó a este medio que las pérdidas
económicas que dejó el tornado fueron valuadas en aproximadamente 30 millones
de pesos. La estimación contempla los severos daños que tuvieron las viviendas,
las escuelas y las redes de tendido eléctrico.
El miedo a las enfermedades. Mientras se avanza
en las obras edilicias y la reconstrucción del lugar, en los hospitales más
cercanos al epicentro del desastre los pacientes internados evolucionan
favorablemente. Sin embargo, resurgen también otros problemas vinculados con
las condiciones precarias en las que quedó la región.
De la veintena de pacientes graves, que recibieron desde el
primer día asistencia en el hospital Samic de El Dorado, sólo dos permanecen internados."Una
paciente con una fractura de fémur y una herida abdominal, que está siendo
tratada por una infección y que todavía no se la puede operar. Y otra chiquita
con una pequeña fractura en un codo, que posiblemente operemos la semana
próxima", especificó el director del centro de salud, el doctor Klaus
Jahke.
Pero el temor por el brote de enfermedades vinculadas con
las condiciones en las que quedó la localidad de San Pedro, hoy desvastada y
sin rumbo, se mantiene latente y obligó a reorganizar las tareas de atención
primaria que realizan en la comunidad.
En ese sentido, la directora del hospital de San Pedro, la
bioquímica Alicia Pujato, afirmó: "Estamos trabajando con todos los turnos
en horario corrido. Tuvimos que llamar a todo el plantel. Nos estamos manejando
con horarios extremos que después compensaremos".
Y añadió: "Estamos vacunando en la zona del desastre y
preparándonos para las enfermedades que son más susceptibles de aparecer, como
las relacionadas con la piel, diarreas o problemas respiratorios. Vamos casa
por casa y hacemos un seguimiento, sobre todo, de la gente que dimos de alta
acá".
Pujato contó que en el transcurso de esta semana se
incrementaron significativamente las consultas derivadas de infecciones por
heridas profundas que no terminaron de sanar o que simplemente resurgieron.
"En estos días llovió muchísimo y la gente se quería ir de aquí por temor
a perder lo poco que le quedaba. Esto provocó que muchas heridas no terminaran
de cicatrizar", describió.
Contención y asistencia. Diferentes ONG locales
y nacionales trabajan en la contención, asistencia y ayuda a las familias más
afectadas. Todas coinciden en remarcar que recibieron varias donaciones, pero
que hacen falta muchas cosas.
Así lo entiende Maia Ayrault, presidenta de la ONG
Voluntades, quien desde un pequeño espacio colabora con los pacientes y
familiares internados en el hospital Madariaga que llegan desde San Pedro.
"Queremos sustentarnos en el tiempo. La gente de otras localidades ya está
empezando a venir para acá y nosotros tenemos que hacernos cargo. Por eso
preferimos no movernos de acá", comentó.
"Nos ocupamos de las personas que vienen del interior,
del paciente y del familiar. Los afectados necesitan de muchísima contención
hoy en día, de un beso, un abrazo. Intentamos sacarle 10 minutos de sonrisas en
medio de los malos momentos", expresó.
Desde otras asociaciones, como la Casa de Misiones en
Buenos Aires o Red Solidaria,precisaron que la respuesta de la gente
se hizo sentir desde el primer día y que un gran porcentaje de argentinos se
solidarizó con lo ocurrido en Misiones apenas lanzaron las campañas para
ayudar.
Durante la semana enviaron camiones repletos de agua
mineral, frazadas, alimentos no perecederos y elementos de higiene para
socorrer a los más golpeados por la tragedia.
Misiones: otro fallecido por el tornado
Se eleva a 11 el número de víctimas fatales a causa del
fenómeno; la Presidenta calificó a la situación como "impactante"
tras supervisar la ayuda sanitaria enviada a San Pedro cómo ayudar
MIÉRCOLES 09 DE SEPTIEMBRE DE 2009 • 20:42
Una de las personas internadas en estado crítico tras el
tornado que azotó el este de Misiones murió en las últimas horas de esta tarde,
mientras la presidenta Cristina Fernández de Kirchner aún se encontraba en la
zona del desastre natural.
La muerte de Antonio Vicente, un agricultor de 49 años de
edad que residía en el paraje Santa Rosa y desde el lunes a la noche estaba en
terapia intensiva del hospital Samic de Eldorado, eleva a once las víctimas
fatales por el inusual fenómeno.
Esta mañana, un adolescente, que vivía en el paraje Santa
Rosa, había en el hospital de la ciudad de Eldorado, como consecuencia de las
heridas sufridas durante el tornado que arrasó el lunes esa localidad.La
noticia fue confirmada a lanacion.com por el subdirector del
hospital Samic de Eldorado, Julio César Antuero, que agregó que, de esta forma
se elevó a diez el número de fallecidos en esa zona del municipio de San Pedro,
en el noreste de Misiones, que fue arrasada por un tornado que derribó casas,
tendidos eléctricos y árboles.
Visita presidencial. La presidenta Cristina
Fernández de Kirchner recorrió esta tarde el paraje de Tobuna, una de las zonas
más afectadas por el tornado que azotó el lunes varias localidades rurales de
Misiones, que dejó un saldo de diez muertos.
Estuve en la iglesia, en las escuelas, con los maestros y es
impactante", dijo la presidenta esta tarde ante pobladores y funcionarios
que la aguardaban en una escuela de la región.
La Presidenta, acompañada por el gobernador misionero,
Maurice Closs y el ministro de Salud, Juan Manzur, recorrió centros de
evacuados y escuelas y buscó informarse del estado sanitario de las personas
internadas mientras supervisaba la ayuda ordenada por el Gobierno para los
afectados por el temporal.
La jefa de Estado dispuso al llegar a Misiones que la
mercadería que fue incautada en procedimientos por la Aduana provincial debe
ser destinada a la asistencia a pobladores damnificados. Además se informó que
el ministerio de Ecología misionero donará madera secuestrada para viviendas.
Cristina Fernández arribó esta tarde, bajo una copiosa
lluvia, al aeropuerto internacional de Puerto Iguazú, desde donde partió hacia
San Pedro por vía terrestre, ya que no era posible el uso de un helicóptero por
las condiciones del clima.
Evacuados. Anoche, unas 300 personas de la zona
del desastre, que comprende también a la localidad de San Pedro y sus
alrededores, permanecían evacuadas en esa ciudad después de haber quedado sin
techo, según datos oficiales.
El fenómeno provocó voladuras de techos y arrancó de cuajo
viviendas enteras, desde los cimientos. En Santa Rosa, pocas casas quedaron en
pie y, a todo esto, se le sumó la caída de los postes de alta tensión, con lo
cual la zona quedó rápidamente sin luz.
El alud de San
Carlos Minas, registrado en ese poblado cordobés el día 6
de enero de 1992, fue una catástrofe producida tras una madrugada
lluviosa. En este suceso perdieron la vida cerca de 40 personas en tal
localidad y 13 más en pueblos cercanos, marcando uno de los peores desastres
naturales en la historia de la provincia de Córdoba.
Durante la madrugada del 6 de enero de 1992 una gran tormenta afecta
la zona oeste de la provincia de Córdoba, en 6 horas seguidas se registra
una precipitación de 240 mm. de lluvia en la cuenca alta de los arroyos Jaime y
Noguinet, este último se encargaría de llevar la mayor cantidad de sedimento
aluvional hacia el pueblo de San Carlos Minas, ubicado a 230 km. de la
capital provincial.
Durante las primeras horas de la mañana las precipitaciones habían
terminado, mientras que el río Jaime no presentaba peligro alguno ya que los
torrentes de agua y lodo circulaban bastante fluidos, el
arroyo Noguinet (que bordeaba en forma de zigzag la localidad) se encontraba
sobrecargado de una manera alarmante. Cerca de la 7:00 UTC-3 ya se
evidenciaba que el pueblo se encontraba en serio riesgo al desbordarse el
arroyo en varios tramos de su cuenca media.
Aproximadamente antes de las 9:30 UTC-3, mientras la
mayor parte de su población dormía ocurre lo peor: de un momento a
otro y en pocos minutos, una pared de agua, lodo y rocas de varios metros de
altura destruye el puente que cruza el arroyo, entra por un
barrio periférico y arrasa con decenas de hogares con sus moradores en su
interior. Al torrente lo toma pocos segundos llegar y destruir el centro de
dicha localidad, arrasando con casas enteras y automóviles que
desaparecen bajo sus aguas. Los residentes que se refugian en los techos de sus
casas ven horrorizados como por las calles del pueblo el agua arrastra desde
cadáveres hasta muebles, autos y todo tipo de objetos. El furioso aluvión arrasa
con dos tercios del pequeño poblado. Hasta la iglesia local se encuentra con
varios centímetros de lodo en su interior.
Para las 17:00 UTC-3 el agua ya había
cedido casi en su totalidad y los ciudadanos sobrevivientes pudieron observar
como gran parte del pueblo, junto con decenas de vecinos, habían desaparecido
debido los 1.000.000 de m3/hora (o lo que equivaldría a 2.800 m3/segundo) de
agua y lodo que el arroyo Noguinet transporto esa mañana, cuando un
día normal su flujo es de 0.60 m3/segundo.
Al día siguiente de la catástrofe ya la prensa
nacional estaba retratando lo sucedido en ese poblado cordobés y sus habitantes
se dedicaron a la difícil tarea de recuperar lo poco o nada que les quedó. En
las primeras horas ya habían sido trasladados a la iglesia los
cuerpos de 17 personas mientras se temía por la suerte de los desaparecidos que
se calculaban en un número de 40 o 50.
El arroyo, previo a circundar el casco urbano, debía sortear
una rocosa montaña. Debido a ese obstáculo natural, el arroyo creaba un meandro
cerrado y una curva repentina a la vera de dicha localidad. El día de la
tragedia, ese barranco sirvió como una combinación fatal: la furia del agua, a
chocar con ese paredón que originaba la curva, generó un frente de 7 metros de
altura. Al llegar al centro, la misma se disipó a 3 metros de altura,
pero llegó a superar los 800 metros de largo; por otra parte aguas abajo del
natural valle de inundación la especulación inmobiliaria había
promovido la edificación de barrios habitados en las zonas potencialmente
inundables (y que en esa fecha se inundaron).
Esa columna de agua se unió con otra que entró al mismo
tiempo por una cañada que bordea el sector este de la ciudad. Ese frente de
agua llegó a bordear San Carlos Minas sin problemas, hasta que creció el caudal
y desbordó entrando al pueblo y generando más agua.
Debido a que el frente desmoronó el arco del puente, se
formó una barrera de troncos de árboles arrastrados por el arroyo y eso generó
que entrara más agua al pueblo, y a la vez con más rapidez.
Posteriormente, se dinamitó la montaña que desviaba ese
sector del cauce y se desvió el curso del río, incluyendo la construcción de un
nuevo puente sobre la ruta provincial 15, para evitar que el Noguinet curse esa
pronunciada curva.
La primera ayuda en llegar provino de los propios ciudadanos
y habitantes de localidades vecinas y a las pocas horas llegaría el presidente de
la nación Carlos Saúl Menem con rescatistas especializados y socorro
a las víctimas y desamparados del desastre natural. La ayuda del gobierno de
la provincia de Córdoba y de sus habitantes también fue muy notoria
en el correr de los días posteriores.
La primera ayuda en llegar provino de los propios ciudadanos
y habitantes de localidades vecinas y a las pocas horas llegaría el presidente de
la nación Carlos Saúl Menem con rescatistas especializados y socorro
a las víctimas y desamparados del desastre natural. La ayuda del gobierno de
la provincia de Córdoba y de sus habitantes también fue muy notoria
en el correr de los días posteriores.
Las consecuencias finales fueron terribles para San
Carlos Minas, en un primer momento se informó de 17 cuerpos rescatados y más de
medio centenar de desaparecidos, las cifras finales y oficiales consignan que
murieron entre 36 y 42 vecinos o el 5 % de sus 950 habitantes en ese
momento. Otras 8 victimas fatales se registraron en Cruz de Caña, 3
en Villa de Soto y 2 en Toro muerto y Río Ceballos.
El 75% del pueblo había sido arrasado por la pared de agua que
tubo un ancho de 1.400 metros, 60 casas desaparecieron desde sus cimientos y
otras 120 presentaban daños de diversa índole. Este aluvión queda recordado
como uno de los peores desastres naturales de ese tipo en la historia de Córdoba y
de la Argentina.
El temporal de
Argentina de abril de 2014 (mal denominado por algunos medios como
la tormenta Lucrecia
consistió en severas precipitaciones de forma torrencial que
afectaron varias provincias de Argentina. La conurbación de Neuquén -
Plottier - Cipolletti en el Alto Valle del Río Negro fue la zona
más afectada, donde se registró un fallecido y más de 1500 evacuados por
inundaciones, siendo el peor temporal en los últimos 40 años.Las
provincias de Santa Fe (donde hubo dos fallecidos), Catamarca y Santiago
del Estero fueron otros de los distritos más afectados por inundaciones y
aludes. Otro fallecido se reportó en Telsen, provincia del Chubut,
que se convirtió en la localidad más afectada de dicha zona. El 6 de abril,
ocurrió un frente de baja presión que comenzó en el centro del país y un foco
de tormenta que se inició en las provincias de Neuquén y Río Negro. El Servicio
Meteorológico Nacional realizó varias «alertas meteorológicas».En total
fueron evacuadas más de 3000 personas en todo el país. Varias ONGs e
instituciones han pedido colaboración de la población para ayudar a los
afectados.
El Senado de la Nación Argentina declaró el 9 de
abril la «emergencia climática» por treinta días en localidades de Neuquén, Río
Negro, La Pampa, Santa Fe, Chubut y Catamarca. La Administración Federal
de Ingresos Públicos anunció que suspendió por 120 días el cobro de
impuestos a los contribuyentes afectados por las inundaciones en las provincias
afectadas.
Las precipitaciones de los días 5 y 6 de abril estuvieron
asociados a la presencia de un sistema de baja presión en niveles
medios de la atmósfera sobre la porción este del sur del Océano
Pacífico, entre los 20° y 40° de latitud sur. Este sistema, junto a la
presencia de una masa de aire relativamente más húmeda y cálida sobre el centro
y noreste de Argentina, la existencia de un sistema de baja presión en
superficie sobre la región noroeste de Argentina, y el aporte de humedad por
vientos en dirección este sobre la Patagonia, favorecieron las condiciones
de inestabilidad atmosférica, provocando que ocurran varias tormentas de
diferentes intensidades en el norte de la Patagonia y la región central y este
de Argentina. Entre el 7 y el 8 de abril, este sistema se desplazó hacia el
noreste de la Patagonia y se desarrolló un sistema de baja presión en
superficie sobre dicha región, generando eventos de abundante precipitaciones.
La región centro también se vio afectada. En estas precipitaciones, han caído
gran parte de la lluvia normal anual en varias de las provincias afectadas, y
en ciertas ciudades ha llovido en unos pocos días más que el promedio para el
mes de abril. Hubo estaciones donde el monto registrado también superó el
récord mensual histórico anual y otras el récord de precipitación acumulada en
24 horas. La mayoría de la lluvia caída se reportó en el Alto Valle del
Río Negro, noreste de La Pampa, centro de Buenos Aires y en varias partes
de Santa Fe . En cuanto a las ráfagas de viento, las mayores se registraron en
Neuquén (las cuales alcanzaron entre 70 y 79 km/h), Río Cuarto en
Córdoba (66 km/h) y Bariloche en Río Negro (57 km/h).
Para el 9 de abril las condiciones climáticas
habían mejorado y las precipitaciones cesaron en varias provincias.
Algunos expertos hablaron sobre las tormentas. El
meteorólogo del Conicet, Carlos Zotelo, dijo que «lo llamativo es que
hayan ocurrido lluvias intensas en varios puntos al mismo tiempo». La
meteorólogoa Miriam Andrioli, del Servicio Meteorológico Nacional, explicó que
se conjugaron dos fenómenos: «en la zona central del país se desataron
tormentas por una masa de aire cálida y húmeda que bajó desde el Sur de Brasil y
desde Paraguay y se mezcló con un frente caliente que estaba en la
provincia de Buenos Aires, lo que generó nubes de gran magnitud. En la
Patagonia y Catamarca, avanzó aire húmedo desde el Océano Atlántico y
se combinó con un centro de baja presión que llegaba desde el Pacífico».
Neuquén
En la capital de la provincia de Neuquén cayó
hasta el 7 de abril un récord histórico en la región de 204,6
milímetros de agua, más que el promedio anual provincialy se convirtió en la
zona más afectada del país. La provincia ya recibía precipitaciones en forma
discontinua desde el 2 de abril, pero la más grande se registró el día 7
por la mañana. El intendente de Neuquén, Horacio Quiroga, dijo el lunes 7 que
«en un lapso de 24 horas cayeron 118 milímetros, que se sumaron a los 100
milímetros acumulados por las precipitaciones registradas desde el pasado
miércoles» (2 de abril). Las ráfagas de viento alcanzaron los 70 kilómetros por
hora y se reportaron inundaciones en toda la ciudad, alcanzando un metro en
algunos barrios. Se declaró «emergencia climática», se evacuaron más de 1.500
personas —en toda la provincia, de los cuales 900 fueron en la capital—,que
fueron alojadas en dependencias provinciales y municipales, y se decretó asueto
en el sector público, suspensión de clases y de servicio de transporte público.
También fueron cerrados los accesos a la ciudad y las rutas 40, 237 y 7 (que
conducen hacia San Patricio del Cañar, Añelo y Rincón de los Sauces) y fueron
cortados los servicios de electricidad y agua potable.
La situación más grave en la provincia se registró en Neuquén
Capital, Plottier, China Muerta, Piedra del Águila, Picún
Leufú, El Chocón, Arroyito, Centenario, Vista Alegre, Añelo, Rincón
de los Sauces, Senillosa y El Chañar, reportándose más de
300.000 personas afectadas. En la capital provincial falleció una jubilada de
70 años por problemas respiratorios durante la tormenta. Las autoridades
locales anunciaron que un 80 por ciento de las calles de la capital neuquina
estaban anegadas hacia el 8 de abril (día que finalizaron las lluvias); que los
cuantiosos daños materiañes causarían pérdidas millonarias y que demandarían
mucho tiempo para su reparación. El intendente local afirmó que «el temporal de
lluvia de los últimos días destrozó toda la ciudad».El gobierno provincial
también anunció que los daños a viviendas y comercios ocasionados por el
temporal de lluvia serán relevados para elaborar un plan de contingencia y
reparación. Se reportaron en la capital provincial 184 kilómetros de calles
afectadas, cuya recuperación costará cerca de $ 34 millones de pesos.
El 11 de abril, tras recorrer las zonas afectadas, el gobierno provincial
anunció que creará una «unidad ejecutora» para realizar los trabajos de
reconstrucción. Para ese día, un 90 % de la ciudad había recuperado el
servicio de electricidad y agua potable.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner manifestó
«solidaridad y apoyo» a la provincia y se comunicó con la vicegobernadora Ana
Pechen para garantizar la asistencia nacional a través del Ejército y
Gendarmería. También se comunicaron con el gobierno neuquino la ministra de
Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y el jefe de Gabinete, Jorge
Capitanich. La Agrupación XII "Comahue" de la Gendarmería
Nacional Argentina afectó recursos humanos a las acciones de apoyo a la
comunidad, evacuación y distribución de mercadería y desplegó móviles. Por la
tarde del 7 de abril el Gobierno nacional dispuso que el Ejército
Argentino preste «ayuda humanitaria» en Neuquén para ayudar a los
damnificados. La dirección general de Comercio Interior, Lealtad Comercial y
Defensa del Consumidor de Neuquén emitió una disposición en la que advirtió
sanciones a los comercios que especularan con los precios de los artículos de
primera necesidad tras el temporal.
Río Negro
Las zonas más afectadas de la provincia de Río Negro por
las lluvias del 7 de abril fueron el Alto Valle y la costa Atlántica.
En las ciudades rionegrinas de Cipolletti, General Roca y Villa
Regina, hubo anegamientos, se suspendieron las clases, hubo cortes de luz y
agua potable y se evacuaron 500 personas. En el Alto Valle también hubo rutas y
caminos cerrados. También se reportó una ruptura en el canal de Cinco
Saltos que complicó el suministro de agua potable en varias localidades.
En la costa atlántica, 48 personas fueron evacuadas en San Antonio Oeste y
en Las Grutas, que también sufrieron anegamientos. Además se desbordó un
arroyo a la altura de Sierra Grande que obligó un corte de la ruta
nacional 3 entre el 7 y 8 de abril. Ya por el mediodía del 8, la ruta
volvió a cerrarse temporalmente tras el desborde del Arroyo Verde. Entre unas
450 y 500 personas de diversas localidades como Ingeniero Jacobacci, Maquinchao y Valcheta,
fueron evacuadas a raíz del fuerte viento que ocasionó caída de árboles.
El temporal también frustró las dos primeras etapas del
rally Desafío Ruta 40 que iban disputarse en la provincia,
postergando por tres días el inicio de la competencia que fue trasladado
a Zapala en Neuquén. El 9 de abril, la ruta nacional 3 volvió a
cerrarse tras derrumbarse él puede del Arroyo Verde, en el límite con
Chubut, debido a la crecida extraordinaria del curso de agua. La caída del
puente no solo afectó a las comunicaciones por vía terrestre entre el norte y
sur de Argentina, si no que también afectó a la fibra óptica de la
empresa Claro, cuyo corte dejó sin servicio de Internet y telefonía al
sur argentino y a la región de Magallanes en Chile. Las obras de
reconstrucción comenzaron el 10 de abril, avanzando a un rápido ritmo,
hasta que reabrió la ruta por la noche del día siguiente.
Chubut
La zona más afectada por las lluvias y vientos de esta
provincia fue la zona noreste: en Trelew y Puerto Madryn hubo
calles anegadas, provocando casi cien evacuados el 8 de abril. Se suspendieron
las clases en estas ciudades, en Rawson (donde también suspendieron
el servicio de agua potable), en Gaiman y en otros establecimientos
del valle inferior del río Chubut. En total, en toda la provincia fueron
evacuadas alrededor de 200 personas. En diez horas llovió en Trelew 68
milímetros y en Madryn 100. Seis barcos que estaban amarrados, causaron graves
daños al muelle Almirante Storni de Puerto Madryn durante el temporal. En
Rawson se desbordó la Laguna Negra y se inundó la costanera de Playa
Unión.
Telsen fue la localidad más afectada de la provincia.
Aquí el arroyo homónimo debordó cien metros de cada lado tras llover
140 milímetros, afectando también el sector de chacras. Además la zona
quedó incomunicada con el resto de la provincia por anegación en las rutas 4 y
8 y unas 30 familias fueron evacuadas. El gobierno provincial intentó llegar al
poblado pero no pudo. En esta localidad se informó que un hombre de 94 años
falleció luego de que se inundara su casa y que se está buscando a un peón
rural desaparecido. El 9 de abril un equipo de funcionarios, incluyendo el
gobernador Martín Buzzi, y personal operativo de la provincia partió hacia
Telsen para socorrer a la población afectada y también se trasladaron dos
helicópteros de la Armada Argentina, y uno más del Ejército. El gobierno
provincial declaró la emergencia en todas las zonas afectadas, incluyendo
Arroyo Verde en el límite con Río Negro.
Santa Fe
En el centro y sur de la provincia de Santa Fe, a raíz
de las intensas lluvias del 7 de abril fueron evacuadas 300 personas de
distintas localidades y debieron cortarse las rutas nacionales 34 y 8 por
acumulación de agua sobre la calzada. También se reportaron inundaciones en
varias zonas. Algunas de las ciudades afectadas fueron Coronda, Vera, San
Cristóbal, San Guillermo, Monigotes (donde precipitaron 445
milímetros en un solo día), Monte Oscuridad (donde llovió 437
milímetros), Ramayón, Curupaytí (donde las precipitaciones
también superaron los 400 milímetros), Santa Clara de Saguier, Coronel
Fraga, Suardi, San Justo, Cañada Rosquín, San Martín de las
Escobas, entre otras. Las lluvias en ocho de los 19 departamentos fueron de 230
y 300 milímetros, con picos de hasta 450 milímetros. En el departamento
Castellanos se reportaron 70.000 hectáreas inundadas. En otras de las
zonas afectadas también se reportaron anegamientos en los campos, que
recibieron el excedente hídrico de localidades. En Rosario, se reportaron
150 árboles caídos, causando inconvenientes en el tránsito y cortes de
electricidad. En esta ciudad cayeron sólo 32 milímetros pero los vientos
alcanzaron los 100 kilómetros por hora. La línea K de trolebuses fue
interrumpida.
El director del Sistema de Estimaciones Agrícolas de
la Bolsa de Comercio de Santa Fe, Rubén Walter, explicó que se afectaron
1.100.000 hectáreas de cultivo de soja. También indicó que el agua está
escurriendo lentamente hacia la cuenca media del río Salado y está
impactando en campos de soja, sorgo y maíz, que permanecen
anegados. En cuanto a la localidad de Villa Saralegui, está totalmente
aislada del resto de la provincia y hay zonas con un metro de agua en calles y
viviendas. Mientras que el 9 de abril permanecen cortadas e inundadas tramos de
las rutas 11, 34, 8 y 13. En esta provincia fallecieron dos personas, una en
el departamento San Justo y otra en el departamento Las Colonias
Buenos Aires
Por la caída de 63 milímetros en poco más de dos horas el 8
de abril, el río Luján creció más de cuatro metros dejando como un
saldo más de 400 evacuados en varios barrios de la ciudad del mismo nombre por
anegamiento de calles y viviendas. Los barrios más afectados fueron Padre
Varela y San Fermín. También se informó que la Basílica de Lujánno se vio
afectada y que en total cayeron 80 milímetros en todo el día, decretándose una
«alerta naranja». En Ramos Mejía, en el partido de La Matanza (Gran
Buenos Aires), un aliviador del arroyo Maldonado provocó la rotura
del pavimento de una avenida formando un cráter de cuarenta metros. Además, se
reportaron daños y evacuados en Carmen de Areco, San Pedro (donde
granizó) y La Matanza. El gobierno provincial también envió asistencia a General
Arenales, Saladillo, Salto, Ezeiza, San Fernando, Lomas
de Zamora, Avellaneda y Brandsen.
En la pampa húmeda, como consecuencia de la tormenta se
estima una pérdida de al menos un millón de toneladas en la cosecha de soja,
que representarían US$ 525 millones menos de divisas que ingresarán al país, y
una disminución en la producción de leche. Hacia el 8 de abril la cosecha
estaba paralizada y había problemas para entrar a los lotes y sacar la
producción por caminos secundarios. Expertos de la Bolsa de Cereales de
Buenos Aires informaron sobre las «importantes pérdidas» que dejó el
temporal.
Para el 10 de abril, en Luján el río solo había
descendido diez centímetros y se mantenían unos 400 evacuados.
Catamarca y Santiago del Estero
En las provincias de Catamarca y Santiago del
Estero, unas 500 personas fueron evacuadas por el temporal de lluvia y vientos
huracanados que comenzaron el 6 de abril por la noche en la zona
fronteriza de ambas provincias, con desborde de ríos y aludes. La mayor
cantidad de evacuados fueron de la localidad catamarqueña de Bañado de
Ovanta, donde viajó ayer a la mañana la gobernadora Lucía Corpacci para
dirigir un operativo de asistencia. En esa localidad del departamento
Santa Rosa, en casi dos horas cayeron 200 milímetros de lluvia, acompañada de
vientos que superaron los 80 kilómetros por hora, provocando aludes de
barro. Además, las inundaciones afectaron al hospital local, quedando
totalmente inutilizado.
También fueron evacuadas unas 100 personas en las
localidades santiagueñas de Lavalle y Villa La Punta, donde un
alud causó daños en la localidad. Un relevamiento de los Consorcios Regionales
de Experimentación Agrícola informó de anegamientos en los departamentos Guasayan y Choya,
en el sudoeste de Santiago del Estero. El gobierno nacional dispuso la
asistencia del Ejército para la búsqueda, evacuación y ayuda de los afectados.
Córdoba
En la provincia de Córdoba, unas 200 personas fueron
evacuadas, y las ciudades más afectadas fueron Obispo Trejo, Las
Varillas, Corral de Palos, Isla Verde y Morteros, por la
caída de más de 200 milímetros de agua entre el 6 y 7 de abril. Se reportaron
también daños en varias viviendas e inundaciones en caminos, rutas y zonas
rurales.
En la Ciudad de Córdoba, la crecida del río Suquía provocó
anegamientos de viviendas y el corte del tránsito en la avenida Costanera. La
localidad de Obispo Trejo fue la más afectada en la provincia, luego de que los
canales de desagüe y el río Jesús María debordaran y el centro urbano
quedara cubierto por el agua. Para el 9 de abril, la situación se había
normalizado. En esta provincia fallecieron dos personas.
Otros distritos
El temporal también afectó a unas 80 familias en el valle
de Uco en la provincia de Mendoza. Las alertas meteorológicas
también se han extendido a las provincias de Corrientes y San
Luis . En la provincia de Tucumán, se registraron anegamientos en el departamento
La Cocha, especialmente en la localidad de Rumi Punco.
En la provincia de La Pampa —donde llovió varios
días—, se registraron inundaciones en Santa Rosa el 7 de abril y se
suspendieron las clases.
En la provincia de Entre Ríos más de 100 familias
de la ciudad de Paraná fueron asistidas tras las lluvias y ráfagas de
viento que la afectaron desde el 5 de abril. Alrededor de 12 barrios de la
capital entrerriana fueron alcanzados por el temporal, registrándose caídas de
árboles y postes de luz, voladura de techos e inundaciones de viviendas.Varias
localidades del departamento Diamante, resultaron anegadas por la caída de
160 milímetros de agua. En el departamento La Paz cayeron más de 100
milímetros. Varios caminos vecinales fueron cortados.
En la ciudad de Buenos Aires, las lluvias causaron el
cierre temporal de la autopista Illia y algunos anegamientos en
calles y avenidas de varios barrios (Palermo, Villa Crespo, Belgrano, Almagro, Flores,
entre otros) como así también caída de árboles. Las lluvias caídas en la
ciudad entre la medianoche y las seis de la mañana del 8 de abril totalizaron
51.5 milímetros, según el Observatorio Central de Buenos Aires. Una vez
terminada la tormenta, los vuelos se reanudaron normalmente en el Aeroparque
Jorge Newbery tras el cierre de la estación aérea durante la madrugada del
día 8. Algunos vuelos hacia las zonas más afectadas fueron suspendidos o
desviados.
La erupción del
Copahue de 2012 es una erupción volcánica que se inició
el 22 de diciembre de 2012 en el mencionado volcán,
ubicado en la frontera entre Argentina y Chile.
El 22 de diciembre de 2012, a las 09:45, el volcán comenzó
un proceso de erupción, lanzando cenizas, gases y humo negro a
más de 1,5 km de altura. Las autoridades neuquinas, a través del
Comité Operativo de Emergencia (COE), declararon la alerta amarilla en la zona
debido al proceso eruptivo. Las autoridades chilenas declararon alerta naranja.
Las cenizas se desplazaron con rumbo oeste en dirección a Caviahue, Loncopué, Zapala y Cutral
Co. El penacho de humo tiene una longitud de 13 km.
El día 23 de diciembre, el Comité Operativo de Emergencia
(COE) y el gobernador de la provincia, Jorge Sapag, elevaron el nivel de
alerta a naranja. La Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del
Interior (ONEMI) de Chile lo hizo a alerta roja, debido a la actividad
sísmica continua
Con una historia de erupciones en todo el Siglo Veinte,
el Volcán Copahue mostró nuevos signos de vida a finales de 2012 y
principios de 2013. Copahue despertó el 22 de diciembre de 2012, con un temblor
constante volcánico y unas cuantas explosiones breves. SERNAGEOMIN (el
Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile) informó que la
explosión fue causada probablemente por vaporización de agua al interactuar con
magma dentro del volcán. (Llamada erupción freática por los
vulcanólogos.) Desde entonces, SERNAGEOMIN describió vapor
intermitente y penachos de gas, acompañados de continuos terremotos. Los
terremotos sugieren que el magma está fracturando la roca que se eleva desde
debajo del volcán. El Volcán Copahue es un volcán compuesto situado en los Andes en la
frontera de Chile y Argentina.
Ciclóntropical es
un término meteorológico usado para referirse a un sistema tormentoso caracterizado
por una circulación cerrada alrededor de un centro de baja presión y
que produce fuertes vientos y abundante lluvia. Los ciclones
tropicales extraen su energía de la condensación de aire húmedo,
produciendo fuertes vientos. Se distinguen de otras tormentas ciclónicas, como
las bajas polares, por el mecanismo de calor que las alimenta, que las
convierte en sistemas tormentosos de "núcleo cálido". Dependiendo de
su fuerza un ciclón tropical puede llamarse depresióntropical, tormentatropical, huracán y de su localización se pueden llamar tifón (especialmente en las Islas
Filipinas y China) o simplemente ciclón.
Su nombre se deriva de los trópicos y su
naturaleza ciclónica. El término "tropical" se refiere tanto al
origen geográfico de estos sistemas, que se forman casi exclusivamente en las
regiones intertropicales del planeta, como a su formación en masas de aire
tropical de origen marino. El término "ciclón" se refiere a la
naturaleza ciclónica de las tormentas, con una rotación en el sentido contrario
al de las agujas del reloj en el hemisferio norte y en el sentido de
las agujas del reloj en el hemisferio sur.
Los ciclones se desarrollan sobre extensas superficies de
agua cálida y cuando las condiciones atmosféricas alrededor de una débil
perturbación en la atmósfera son favorables. A veces se forman cuando otros
tipos de ciclones adquieren características tropicales.
Los sistemas tropicales son conducidos por vientos
direccionales hacia la troposfera; si las condiciones continúan siendo
favorables, la perturbación tropical se intensifica y puede llegar a
desarrollarse un ojo, y pierden su fuerza cuando penetran en tierra o si
las condiciones alrededor del sistema se deterioran este se disipa.
Los ciclones tropicales producen grandes daños en la zonas
costeras mientras que regiones interiores y altas están relativamente a salvo
de los daños, también producen lluvias torrenciales que a su vez pueden
producir inundaciones y corrimientos de tierra y también
provocan marejadas ciclónicas en áreas costeras y las cuales
dependiendo de la geografía pueden producir inundaciones extensas a
más de 40 km hacia el interior en llanuras litorales extensas y de pendiente
escasa
Aunque sus efectos en las poblaciones y barcos pueden ser
catastróficos, los ciclones tropicales pueden reducir los efectos de una sequía.
Además, transportan el calor de los trópicos a latitudes más templadas, lo que
hace que sean un importante mecanismo de la circulación atmosférica global
que mantiene en equilibrio la troposfera y mantiene relativamente
estable y cálida la temperatura terrestre.
Los ciclones tropicales son áreas de baja presión
atmosférica cerca de la superficie de la Tierra. Las presiones
registradas en el centro de los ciclones tropicales están entre las más bajas
registradas en la superficie terrestre al nivel del mar.Los ciclones
tropicales se caracterizan y funcionan como núcleo cálido, que consiste en la
expulsión de grandes cantidades de calor latente de vaporización que
se eleva, lo que provoca la condensación del vapor de agua. Este calor se
distribuye verticalmente alrededor del centro de la tormenta. Por ello, a
cualquier altitud (excepto cerca de la superficie, donde la temperatura del
agua determina la temperatura del aire) el centro del ciclón siempre es más
cálido que su alrededor. Las principales partes de un ciclón son el ojo, la
pared del ojo y las bandas lluviosas.
Estructuralmente, un ciclón tropical es un gran sistema
de nubes en rotación, viento y tormentas. Su fuente
primaria de energía es la expulsión del calor de condensación del vapor
de agua que se condensa a grandes altitudes, siendo el calor
aportado por el Sol el que inicia el proceso de evaporación.
Además, un ciclón tropical puede ser interpretado como una gigante máquina
térmica vertical, mantenida por la mecánica y fuerzas físicas como
la rotación y la gravedad terrestre.
En otro sentido, los ciclones tropicales pueden ser vistos
como un tipo especial de complejo convectivo de mesoescala, que continúa
desarrollándose a partir de una vasta fuente de humedad y calor. La
condensación conduce a unas mayores velocidades del viento, ya que una pequeña
fracción de la energía liberada se convierte en energía mecánica los vientos
más rápidos y presiones más bajas asociadas con ellos causan una mayor
evaporación en superficie y de este modo incluso más evaporación. Mucha de la
energía expulsada conduce las corrientes de aire, lo que aumenta la altura de
las nubes, acelerando la condensación. Este bucle de retroalimentación
positivacontinúa mientras las condiciones sean favorables para el desarrollo
del ciclón tropical. Factores como una ausencia continuada de equilibrio en
la masa de distribución de aire también aportarían energía para mantener al
ciclón. La rotación de la Tierra causa que el sistema gire, efecto conocido
como el efecto Coriolis, dando una característica ciclónica y afectando
a la trayectoria de la tormenta.
Lo que principalmente distingue a un ciclón tropical de
otros fenómenos meteorológicos es la condensación como fuerza
conductora. Dado que la convección es más fuerte en un clima tropical,
esto define el dominio inicial del ciclón. Por contraste, frecuentemente
los ciclones de media latitud obtienen su energía de los gradientes horizontales
de temperatura preexistentes en la atmósfera Para poder seguir alimentando
su motor de calor, el ciclón tropical debe permanecer sobre agua cálida,
que provee la humedad atmosférica necesaria. La evaporación se acelera por los
vientos fuertes y se reduce por la presión atmosférica en la tormenta,
resultando un bucle de alimentación positiva. Como consecuencia, cuando un
ciclón tropical pasa sobre tierra su fuerza disminuye rápidamente.
Mediciones de ozono recogidas sobre el Huracán Erin el
12 de septiembre de 2001. El ojo de Erin está marcado con un símbolo rojo de
huracán. En el ojo, las concentraciones de ozono son elevadas (amarillo y
verde). El núcleo está rodeado por un área de concentración mucho menor de
ozono (púrpura y azul).
Los niveles de ozono dan una pista sobre si una
tormenta se desarrollará. El giro inicial de un ciclón tropical es débil y
muchas veces cubierto por las nubes, y no siempre es fácil de detectar por los
satélites que proveen imágenes de las nubes. Sin embargo, instrumentos como
el Total Ozone Mapping Spectrometer pueden identificar
cantidades de ozono que están relacionadas íntimamente con la formación,
intensificación y movimiento de un ciclón. Como resultado, los niveles de ozono
pueden ser muy útiles para determinar la ubicación del ojo. Las concentraciones
naturales de ozono son más elevadas en la estratosfera. El aire más
cercano a la superficie oceánica es menos rico en ozono. Rodeando al ojo, hay
un anillo de potentes tormentas que absorben el aire húmedo y cálido de la
superficie del océano, elevándolo kilómetros en la atmósfera, a veces
hasta alcanzar la capa baja de la estratosfera. Este aire pobre en ozono
reemplaza al aire rico en ozono provocando que las concentraciones en ozono
disminuyan. El proceso se invierte a sí mismo en el ojo: el aire en altura se
hunde hacia la superficie, infundiendo a la columna entera con ozono. Los
niveles de ozono descendentes alrededor del ojo pueden ser una importante señal
de que la tormenta se está fortaleciendo.
Gráfica que muestra la caída de temperatura en superficie en
el Golfo de México en los momentos en el que los huracanes Katrina y Rita pasaron
por el mismo. Estas tormentas enfriaron el agua más de 4 °C en los lugares
por los que discurrieron y enfriaron todo el Golfo en 1 °C.
El paso de un ciclón tropical sobre el océano puede causar
que las capas superficiales del mismo se enfríen de forma sustancial, lo que
puede influir en el desarrollo del ciclón. Los ciclones tropicales enfrían el
océano al actuar como "motores de calor" que transfieren el calor de
la superficie del océano a la atmósfera a través de la evaporación. El
enfriamiento también se produce por el ascenso de agua fría debido al efecto de
succión del centro de bajas presiones de la tormenta. También puede existir un
enfriamiento adicional como producto de las lluvias que pueden producirse en la
superficie oceánica en un momento dado. La cobertura de nubes también puede
desempeñar parte de esta función al actuar como escudo entre el océano y la luz
directa del sol antes y algo después del paso de la tormenta. Todos estos
efectos pueden combinarse para producir un descenso dramático de las
temperaturas en un área considerable durante algunos días
Los científicos del National Center for Atmospheric
Research, NCAR (EE.UU.) estiman que un huracán expulsa energía a razón de
50 a 200 trillones de vatios al día aproximadamente la
cantidad de energía liberada por la explosión de una bomba nuclear de
10 megatones cada 20 minutos, 70 veces la energía consumida por los humanos
en todo el mundo o 200 veces la capacidad de producción de energía eléctrica de
todo el mundo
Mientras que el movimiento más evidente de las nubes es
hacia el centro, los ciclones tropicales también desarrollan un flujo de nubes
hacia el exterior a nivel superior (a gran altitud). Esto se origina del aire
que ha liberado su humedad y es expulsado a gran altitud a través de la
"chimenea" del motor de la tormentaEste flujo produce cirros altos
y delgados que giran en espiral lejos del centro. Los cirros pueden ser los
primeros signos de que un huracán que se aproxima.
son olas relativamente grandes y espontáneas
que no se explican por el estado del mar ni por terremotos, y que constituyen
una amenaza incluso para los grandes barcos y transatlánticos.
En oceanografía, se las define con más precisión como aquellas olas cuya
altura es mayor que el doble de la media de la altura del tercio mayor de las
olas en un registro.
Tomadas por legendarias, se las conoce hoy en día como un
fenómeno natural de los océanos, no infrecuente, pero muy raramente
testimoniado. Los relatos de marineros y los daños infligidos a barcos sugerían
su existencia, pero su medición científica fue confirmada positivamente sólo
tras el seguimiento de una ola gigante en la plataforma petrolíferaDraupner
en el Mar del Norte el 1 de enero de 1995. El evento,
que infligió daños menores a la plataforma, confirmó la validez de la medida.
Las olas gigantes han sido citadas en los medios de
comunicación como la posible causa de la súbita e inexplicable desaparición de
muchos barcos transoceánicos. Aunque podría ser una causa creíble de muchas
pérdidas inexplicables no hay hasta ahora evidencias claras, ni tampoco ningún
caso donde haya sido la causa confirmada, asimismo, esta afirmación se
contradice con los registros de la aseguradora naviera Lloyd's.Uno de los
escasos casos en los que existen evidencias de que una ola gigante
"podría" haber sido la causa del hundimiento de un buque es la
desaparición del carguero MS München, detallado más adelante.
En febrero de 2000, un buque inglés de investigación oceanográfica navegando en
la zona del Peñón Rockall al oeste de Escocia halló las mayores olas
jamás medidas por instrumentos científicos en mar abierto.También se ha
teorizado y respaldado con informes periciales que la avería inicial del
petrolero Prestige en noviembre de 2002 fuera provocada por este
fenómeno.
Durante el Proyecto MaxWave, los investigadores,
mediante datos tomados por satélites de la Agencia Espacial
Europea, identificaron un significativo número de señales que podrían ser
evidencia de olas gigantes. No obstante, el método que convierte los ecos del
radar en medidas de elevación de la superficie sigue en proceso de mejora.
Para las olas producidas por una tormenta en alta mar es
común alcanzar los 7 m de altura, bajo condiciones extremas estas
olas pueden alcanzar incluso los 15 metros.
No obstante, durante siglos las leyendas marítimas hablaban
de la existencia de olas mucho mayores, auténticos monstruos de hasta 30 m de
altura (aproximadamente la altura de un edificio de 12 pisos) que podían
aparecer sin previo aviso en mitad del océano, contra la corriente y la
dirección dominante de las olas, a menudo en perfectas condiciones
atmosféricas. Se decía que tales olas eran un muro casi vertical precedido de
un seno tan profundo como para llamarlo "un agujero en el
mar"; un barco que encontrara una ola de tal magnitud sería improbable que
sobreviviera a la tremenda presión de hasta 100 t/m² ejercida por el peso de la
rompiente del agua, y seria casi con total seguridad hundido en cuestión de
segundos.
Un barco es diseñado habitualmente para resistir presiones
producidas por olas de tormenta de hasta 15 m y presiones de alrededor de
15 t/m² (147 kPa) sin daño, incluso algo más (sobre 20 m) si se le permite
cierta deformación.
Los científicos negaban tales relatos, asegurando que los
modelos matemáticos indicaban que las olas mayores de 15 metros de altura eran
eventos tan raros como para producirse "una vez cada 10.000 años". No
obstante imágenes de satélite recientes han demostrado que olas de hasta 30 m
de altura son mucho más comunes que lo que la teoría de probabilidades predeciría
usando la distribución de Rayleigh sobre altura de olas. Asimismo,
las lecturas de presión de las boyas amarradas en el Golfo de México durante
el Huracán Katrina también indicaban la presencia de olas de esa
altura. De hecho, parecen ocurrir en todos los océanos del mundo muchas veces
cada año. Esto ha causado de nuevo el examen de la razón de su existencia, así
como la reconsideración de sus implicaciones en el tráfico marítimo.
También se sabe que las olas gigantes ocurren en los grandes
lagos, que son casi mares interiores. Quizás la más famosa, de acuerdo con
algunas teorías, fue la responsable del hundimiento del barco SS Edmund
Fitzgerald en noviembre de 1975 (ver más adelante). No obstante se han
sugerido otras causas. El incidente se halla lejos de ser resuelto.
Una ola gigante no es lo mismo que un tsunami. Los
tsunamis son olas generadas por desplazamientos de masas que se propagan a gran
velocidad y que son más o menos advertibles en alta mar, sólo se vuelven
peligrosos conforme se acercan a la orilla y no suponen ningún peligro para la
navegación (Los únicos barcos perdidos durante el tsunami de 2004 en Asia se
hallaban en puertos). Una ola gigante, por el contrario, es un evento
localizado que ocurre generalmente en alta mar.